¿Cupificación o restricción?, esa es la cuestión petrolera. Marzo se despide con una luz de alerta para el mercado mayorista del gasoil. La suba de precios en el combustible, que promedia el 12% en los últimos días (y acumula más de un 20% en el mes), ha causado ciertas restricciones por parte de las compañías abastecedoras, debido al incremento en el valor del crudo, por efecto del conflicto bélico en Medio Oriente. Según pudo averiguar LA GACETA, entre los expendedores hay una señal de alerta al respecto: las petroleras merman la entrega y, si el abastecimiento del gasoil es normal, los usuarios tendrán que abonarlo al contado; caso contrario, se les cobrará el recargo del plazo pactado ante la incertidumbre del mercado y el reajuste permanente en el valor del gasoil.
Los productores agropecuarios están inquietos frente al nuevo escenario. Sucede que no todos tienen la espalda financiera suficiente como para adquirir el combustible que se precisa, algunos para terminar la siembra, otros para empezar a levantar la cosecha o la fruta. “El gasoil sobra; el problema es que todos los días te sube el precio y tenés clientes que no pueden pagarlo”, explicó uno de los empresarios tucumanos con cadena de estaciones de servicio. Fuentes del agro indicaron a nuestro diario que el plazo máximo de financiamiento que, generalmente, se pacta con los proveedores de combustible es de 15 días. En los últimos días, la modalidad se modificó en algunos casos. Un productor señaló a nuestro diario que la compra de gasoil puede pactarse ahora con un cheque diferido a 30 días, aunque el valor del producto se encarece por el plazo. Por ejemplo, hasta la semana pasada, el litro de gasoil Infinia D se pagaba a $ 2.120 al contado; a 15 días costaba $ 2.209, mientras que a 30 días, con cheque de pago diferido, se elevaba a $ 2.304.
Los propietarios de estaciones de servicio instaladas en Tucumán diferencian, además, la situación actual respecto de la que se atravesó en 2023 bajo la presidencia del peronista Alberto Fernández. Fue un período de largas filas de vehículo en las expendedoras, con cupos para cargar y con un fuerte impacto, además, en el sector productivo nacional. “El problema en aquel tiempo es que la Argentina era importadora de gasoil. Los precios estaban regulados por el Gobierno y las petroleras te cupificaban el envío por el atraso. Hoy el escenario se modificó”, detalló el dueño de una expendedora.
Las restricciones actuales preocupan a la Casa de Gobierno. El propio gobernador Osvaldo Jaldo ha revelado la inquietud de los productores por el faltante de gasoil. “Se están cosechando limones; próximamente arrancará la zafra; la logística se resiente y hay cosechas para levantar”, señaló el mandatario. En el Poder Ejecutivo tomarán contacto con los distintos sectores de la economía, con el fin de hacer un relevamiento y plantear la situación a Buenos Aires. Lo más grave, consideran los funcionarios, sería si este problema se extiende al transporte público de pasajeros, en el que casi 900 unidades se abastecen con el gasoil.
Un informe del Estudio Económico de la Sociedad Rural Argentina analizó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos de la producción agropecuaria local. El conflicto iniciado el 28 de febrero en Medio Oriente generó un aumento significativo en los precios internacionales de la energía y de los fertilizantes nitrogenados. Estos movimientos ya están impactando en los costos de producción en Argentina, principalmente a través del encarecimiento del gasoil y del transporte.
Desde el inicio del conflicto y hasta el 25 de marzo, estos fueron los efectos observados en la actividad:
-El precio internacional del petróleo aumentó entre 42% y 50%.
-El gasoil grado 2 en Argentina registró subas del orden del 22%.
-La urea aumentó 36% en el mercado internacional.
-La urea se incrementó cerca de 42% en el mercado local.
El principal canal de transmisión hacia el agro argentino es el energético, a través de su impacto sobre los costos de cosecha y transporte. La magnitud final del impacto dependerá de la duración del conflicto y de su coincidencia con el calendario de decisiones productivas.
Mientras que en la campaña en curso el efecto principal se concentra en los costos de cosecha y transporte, una prolongación del escenario actual podría trasladarse con mayor intensidad a la campaña fina 2026/27, principalmente a través del encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, advierte la entidad que preside Nicolás Pino.
En este contexto, el conflicto introduce presión sobre los costos agrícolas en Argentina a través de dos canales principales: aumentos del gasoil y del transporte e incrementos de los fertilizantes nitrogenados.
El impacto es mayor en establecimientos ubicados a mayor distancia de los puertos y en cultivos de menor valor por tonelada, particularmente el maíz y el trigo, dice el diagnóstico ruralista. “Estimamos que, con los aumentos expresados hasta el momento, el costo de producción para la cosecha fina 2026/27 (trigo) podría aumentar por esta causa entre un 9,5% y un 11% según la distancia a puerto que deba afrontar”, puntualiza el reporte.